El ausente inexplicado

Este diario les ofreció durante los últimos días conversaciones con los líderes de los principales partidos que concurren a las elecciones de hoy. Queríamos conocer, además de su pensamiento político y sus reflexiones sobre la actualidad, cómo contemplan el mundo de los mayores; cuál es su conocimiento de los problemas que les aquejan; cuáles sus ofertas y propuestas para ese sector de la población, decisivo en unas elecciones. Queremos agradecer la rapidez y amplitud de sus respuestas. Este testimonio de gratitud no es completo por la ausencia que nunca lamentaremos bastante de un gran candidato, el señor Iglesias Turrión. Como explicación a la gran cantidad de lectores que nos preguntan por esa ausencia, solo les puedo dar una: no tengo explicación. Sencillamente, don Pablo Iglesias no ha querido responder. No creo que haya sido por falta de voluntad, porque ha sido el hombre de los asuntos sociales en el gobierno. Tiene que haber sido por algún problema insuperable para él: falta de tiempo, agenda repleta de compromisos, andaba en la dura tarea de identificar fascistas, o estaba decaído por el veredicto de las encuestas. Algo así. En un hombre de su demostrada sensibilidad social, no es creíble lo que siempre se sospecha ante silencios parecidos: que no tiene nada que decir.