La carta de los abuelos

La Asociación de Abuelas y Abuelos de España, a la que me tengo que apuntar, ha lanzado un SOS al presidente del gobierno, según se puede leer en este diario. Si me permiten una reescritura personal, se podría leer así: presidente, que nos seguimos muriendo por el coronavirus, que nos seguimos contagiando en las residencias; presidente, tenemos miedo. Hubo mucho interés, aunque tardío, cuando no quedaba más remedio, porque era un escándalo ver cómo nuestras mujeres, nuestros maridos, nuestros amigos caían como pajarillos indefensos en la red asesina del virus. Después vino la calma, los ciudadanos se confiaron… y el gobierno también. Ahora vemos con admiración y aplauso cómo se preocupan de nuestros nietos. ¡Pobrecillos! Tan inocentes, tan al comienzo de sus vidas, todos llenos de ilusiones y ya con peligro de contagiarse. Hay que salvarlos. Hay que protegerlos. Hay que hacer lo imposible para que tengan un aprendizaje feliz y sin miedo. Señor presidente: nosotros queremos ser como ellos. Tenemos derecho a ser como ellos, con la misma atención y la misma seguridad. No creemos que sea mucho pedir.