Cuatro deseos

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Fernando Ónega: Cuatro deseos

Relájense los antifranquistas. Sosiéguense quienes le siguen llamando Caudillo. Se cumplió un mandato del Congreso. Se hizo la voluntad de quien tiene la iniciativa política. No hay nada que discutir, porque hay una sentencia del Tribunal Supremo. El día de hoy tiene algo de emoción para los mayores, aunque signifique muy poco o nada para las generaciones más jóvenes. A partir de ahora, ojalá consigamos que su nombre sea un capítulo de la historia, cerrado por la biología hace 40 años. Ojalá deje de incrustarse en la vida política, singularmente en las elecciones, que no hubo votación desde 1977 en que no haya estado presente. Ojalá los independentistas dejen de llamar franquista a cada decisión de las instituciones españolas. Y ojalá su nuevo enterramiento en el Pardo sirva para sellar de una vez la reconciliación.