No solo dinero
Suenan bien los criterios del ministro Escrivá: penalizar las jubilaciones anticipadas y divulgar los beneficios de retrasar la jubilación, que ya existen, pero o no son conocidos o no inspiran confianza. Lo único que lamento es que esas ideas se basen únicamente en principios económicos. Sería perfecto si el señor ministro se fijase, además, en lo que reclaman nuestros mayores y sus asociaciones: en que la sociedad pueda aprovechar su experiencia y sabiduría. Con su jubilación a la edad reglamentaria, todo eso se pierde y el mayor de 65 pasa a ser un trasto viejo, carne de residencia. Pero esto no es una crítica al ministro Escrivá, solo es un deseo de otra sensibilidad menos materialista. Así que por mi parte le digo: adelante con sus proyectos, si sirven para garantizar el sistema de pensiones. Pero póngale, señor Escrivá, un poco más de poesía; la poesía de aprovechar un talento que ahora se devalúa; la poesía de dar, por fin, visibilidad al mayor.