El poder de la calle

1 min
Contenido verificado
El poder de la calle
Onega Fogonazos

 

Cuando gobernó el señor Rajoy, seguramente hizo lo que tenía que hacer. Para impedir el rescate y hacer que las cuentas cuadrasen, realizó una política dura de ajustes y recortes, que mereció el elogio y el respeto de muchos gobernantes europeos. Revitalizó la economía, la puso en unas cifras de crecimiento y comenzó la creación de puestos de trabajo. Sin embargo, llegaron las elecciones y los ciudadanos le quitaron la mayoría absoluta. Se la quitaron tanto, que lo pusieron a tiro de quienes le presentaron una moción de censura y lo tumbaron. En Francia un inédito Macron llegó al poder con la aureola de gran reformador de la nación. Empezó sus reformas, todas necesarias y razonables, pero se le sublevó la calle con multitud de protestas y el fenómeno de los chalecos amarillos. Ayer hubo elecciones locales y su partido sufrió una derrota espectacular. Su reformismo naufragó. Si no hubiera hecho nada, quizá no tendría en peligro su presidencia. Lección política: no basta con hacer lo que un país necesita; hay que hacerlo como el país lo quiere. Aunque eso lleve a la ruina del país. De ahí el éxito del populismo.