Demasiado "no" para un debate

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Pedro Sánchez Pablo Casado Pablo Iglesias Albert Rivera y Santiago Abascal antes del debate electoral en televisión en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid el 4 de noviembre de 2019

Anoche fue el debate. A los madrugadores nos hicieron trasnochar para ver un teatrillo plano, intrascendente y de dudosa influencia en el voto. La prueba es que en las encuestas de urgencia no hay un ganador claro. Se ha cumplido la costumbre de convencer a los ya convencidos, que en este caso significa fijar el voto. Cada uno estuvo en su papel, recomendado por sus asesores: Sánchez, en presidencial; Casado, en oposición; Iglesias, en populista; Rivera, en centrista, por fin; y Abascal, en sosegado. No cometieron errores sancionables ni aciertos de antología. Y las dos cosas que más nos importan: apenas se trató en profundidad –mucha menos que Cataluña– el inquietante futuro de las pensiones. Y nadie ha visto ni un asomo de consenso que nos haga soñar con el desbloqueo. No ha sido una aportación de ideas. Se queda en un correcto programa de televisión. 

 

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