Preguntas al viento

La libertad de expresión es sagrada, y no solo para el rapero ese que está en la cárcel. La libertad de expresión ampara a todos los ciudadanos y, por tanto, a los ciudadanos políticos. Así que no seré yo quien niegue a ocho partidos independentistas su derecho a decir que la democratización real del país exige la ruptura con el régimen del 78. Es decir, romper con la Constitución refrendada por el pueblo español, con la Monarquía también refrendada por el pueblo español y con todos los derechos que la norma básica proclama. Pero, con la misma libertad de expresión, ellos nos tienen que permitir a los demás ciudadanos que les hagamos algunas preguntas: ¿qué entienden por “democratización real”? ¿El modelo puede ser el control “democrático” de los medios informativos que propugnó don Pablo Iglesias? ¿Votaríamos como presidente de la república a uno de los líderes actuales o históricos de partidos, desde el señor Aznar al señor Rufián? ¿Y podrían explicarnos por qué hay que tumbar el único sistema de la historia que nos dio casi medio siglo continuado de convivencia y prosperidad? ¿Cuál es la razón profunda para destrozar justamente lo que mejor funciona?