La realidad ilusionante y cruda del sector sénior

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La realidad ilusionante y cruda del sector sénior

El informe 'Los sénior, un colectivo injustamente olvidado por las marcas' realizado conjuntamente por 65YMÁS y Comscore (@Comscore_ES), en colaboración con la consultora Comunicas, es probablemente el estudio más solvente sobre la realidad del sector sénior en España. Es, desde luego, el más documentado, porque se basa en trabajos demoscópicos —con respuesta que podemos considerar masiva— de miles de usuarios de 65ymás.com y cuenta con las aportaciones y el aval de una empresa de tanto prestigio mundial como Comscore y la asesoría de los mejores expertos.

Se trata de un esfuerzo de investigación sin precedentes, realizado a lo largo de cuatro años y con las informaciones e impresiones trasladadas a nuestros equipos por 50.000 personas de todo el territorio nacional y tabuladas con criterios estrictamente científicos. ¿Qué es lo que sale de esta realidad retratada con tanta documentación?

La demostración de que hemos asistido, seguimos asistiendo y somos protagonistas de un cambio con el que no nos atrevíamos ni a soñar hace solamente una década. Somos, efectivamente, una sociedad más envejecida por el aumento de la esperanza de vida y la caída de la natalidad después del baby boom de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Pero es un envejecimiento ilusionante, que ha dejado atrás, por anticuadas, las tópicas imágenes del mayor identificado como un anciano o una anciana casi siempre desvalido. El mayor de hoy es una persona activa, inquieta y con recursos que viaja, hace deporte, tiene preocupación cultural, siente la modernidad, hace valer sus derechos, sabe utilizar las nuevas tecnologías y casi siempre consigue romper las brechas que lo separan de las nuevas generaciones.

Una generación que ha vivido en cambio constante

En definitiva, el mayor de hoy es una persona que, a diferencia de quienes le precedieron, sabe lo que es el cambio porque lo hizo posible en su vida y en su país, y perdió el miedo a cambiar. Quizá sea la generación con menos miedo a los cambios de toda la historia de España. Es una satisfacción dar fe de esta nueva realidad.

Y es una obligación llamar la atención sobre algo que es la constante de la línea editorial de 65ymás.com: los poderes públicos, las instituciones e incluso las empresas privadas tienen que conocer al sector sénior y su entorno. Tienen que saber la cantidad de inquietudes que alberga, un auténtico lujo que sería un crimen desperdiciar. Tienen que anotar algo que se apunta en la investigación, y es el riesgo de que el sénior se sienta marginado, cuando está en condiciones de ser útil, prestar servicios de todo tipo o ser actor fundamental en un puntal de la economía como es el consumo o en sectores vitales como el turístico.

En una de las conclusiones de este informe, se puede leer: “Tras la jubilación, se percibe un sentimiento generalizado de falta de pertenencia y de desaprovechamiento de su talento”. Si es así, estamos ante una injusticia. Yo diría que estamos ante una discriminación contraria a la Constitución. Y, si me apuran, añadiré que estamos ante algo peor: ante el inmenso error de no saber aprovechar el potencial intelectual, creativo, humano e incluso económico de un sector de población que supera los 16 millones de habitantes.