Mayores que aprenden y hacen ejercicio en talleres online sin necesidad de salir de casa
Acaya ha desarrollado una plataforma para salvar la mayoría de los obstáculos de la brecha digital
Más de 1.000 mayores del distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, uno de los más golpeados por el coronavirus en la capital de España, asisten cada día en streaming a clases que les permiten ejercitar tanto la mente como el cuerpo. El programa de actividades online de Acaya incluye por ahora 10 talleres, que pronto se ampliarán a 13 porque el curso no ha hecho más que empezar.
Los profesores de esta empresa especializada en proyectos sociales, educativos y culturales, imparten al otro lado de la pantalla de lunes a viernes entre las 9.00 y las 18.00 horas, clases de Literatura, Informática, Memoria, Pintura, Bridge, Relajación, Pilates, Taichi, Gimnasia y Bailes de salón. La oferta se completará a partir de enero con Filosofía, Italiano y Ajedrez.

“Pensamos que el éxito del programa radica en que hemos sido capaces de salvar la brecha digital que existe a partir de los 65 años, porque la plataforma con tecnología Microsoft que hemos desarrollado, es muy intuitiva y no hace falta tener conocimientos informáticos para manejarla”, explica el director general de Acaya, Juan Carlos Padilla.
“Además, tenemos un equipo de monitores a disposición de los mayores desde que empiezan la actividad hasta que terminan, para ayudarles a solucionar cualquier problema que les pueda surgir con la cámara, el micrófono, el chat, etcétera. Hay alumnos de 85 años que consiguen conectarse a los talleres online sin mayor dificultad”, añade Padilla.
“La mejor manera de combatir la soledad”

Acaya gestiona seis centros de mayores del Ayuntamiento de Madrid en el distrito Fuencarral-El Pardo: La Vaguada, Peñagrande, Islas Jarvi, Alfonso XII, Vocal Vecino Justo Sierra y Ginzo de Limia. Carlos Saldaña, ingeniero jubilado y usuario del centro Justo Sierra, explica que “las actividades online no solo nos ayudan a estar en forma o mantenernos ocupados; también suponen la mejor manera de combatir la soledad. Hacen que no perdamos el contacto con los amigos y que conozcamos a otras personas, ahora que no podemos salir prácticamente de casa”.
En España casi el 20% de la población tiene más de 65 años, según el Instituto Nacional de Estadística, y es en este segmento donde se observa el mayor incremento de hogares unipersonales, lo que aumenta la probabilidad de aislamiento y soledad no deseada. El confinamiento y las restricciones de movilidad por la pandemia han agravado este problema, cuando numerosos estudios demuestran que la disminución de las relaciones sociales acelera el deterioro cognitivo y favorece la aparición prematura de la demencia.