El juego patológico es un problema de salud pública que también afecta a los mayores

La adicción daña a su entorno social y familiar y hace que descuide su salud o su alimentación

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Cuando el juego patológico se convierte en un problema de salud para los mayores

Se empieza echando unas monedas en una máquina y, sin el control adecuado, en los casos más graves, puede convertirse en algo más serio. Y es que el juego patológico, esta adicción mental, también afecta a las personas mayores. Ellos también forman parte de ese 0,7% de la población española que sufre el mismo problema, de ahí que sea considerada una alarma de salud pública

Y es que, de no poner remedio a esta situación, en algunos casos se puede llegar al suicidio cuando se es consciente de que la adicción ha arrastrado consigo sus ahorros, sus pertenencias y hasta a su familia, como explican desde la Consejería de Salud y Consumo de las Islas Baleares (@ibsalut). Unos expertos que trazan el perfil del ludópata: una persona con bajo nivel educativo y pocos ingresos, y donde también se incluyen los mayores de 65 años.

Las personas que sufren esta adicción sienten la necesidad imperiosa de jugar en todo momento, sin darse cuenta de la realidad y de lo que provocan sus actos. Y es que la ludopatía trae aparejada una alteración y un trastorno del comportamiento.

Una patología mental que se une a ​otro tipo de problemas, ya no solo de salud, como es una mayor ansiedad o tendencia a la depresión, irritabilidad o agresividad, sino que inciden en un agravamiento de problemas económicos, el abuso de sustancias perniciosas o un aislamiento social y familiar. Por si fuera poco, esa conducta errática hace que los mayores dejen de preocuparse por el cuidado de su salud, tengan una mala alimentación o una vida desordenada.

El juego patológico se convierte en un problema de salud pública que también afecta a los mayores

Cómo ayudar a una persona mayor con esta adicción

Además de las terapias psicológicas y del tratamiento farmacológico más adecuado en cada caso, el entorno social y familiar puede favorecer que este comportamiento adictivo revierta y esa persona mayor mejore.

  • Esta persona está enferma y sus capacidades mentales están distorsionadas por la adicción al juego. Este es el primer paso para "comprender" su situación y no dejarnos llevar por reproches o juicios de valor. Podemos empezar a ayudarle preguntándole cómo se siente, pero sin llegar a juzgarle.
  • Muchos mayores recurren a los juegos de azar para tapar una realidad de soledad, la incapacidad de adaptarse a una nueva vida tras la jubilación o para evitar pensar en una dolencia física que se padece en ese momento. Conocer la causa que le ha llevado a esa adicción es un paso para poder atajarla mejor. 
  • Dale alternativas para ocupar su tiempo y que pueda distraerse: hacer algo de ejercicio, retomar el contacto con viejas amistades, viajar o formar parte de las actividades que organizan entidades públicas y privadas para los mayores.