Rápidos, PCR o Serológicos: guía definitiva sobre los test para detectar el coronavirus
La fiabilidad, el tiempo de respuesta y el precio, las principales diferencias entre estas pruebas
El director general de la OMS, Tedros Adhanom, tenía claro qué había que hacer para luchar contra el coronavirus: test de detección. Si un país quiere hacer frente al virus y tomar las mejores medidas deberá hacer test fiables que le muestren datos reales sobre su situación.
Esta premisa parece ser que la escuchó el Gobierno al comenzar a repartir entre las comunidades autónomas miles de test rápidos para realizar pruebas masivas que le permitieran detectar de forma prematura los casos positivos y estabilizar, o invertir, la curva de contagios.
Al mismo tiempo que se comenzaban a realizar estas pruebas, surgieron dudas respecto a su fiabilidad. Unas fuentes apuntaban a un procedimiento, otras a diferentes resultados. La clave: además de las pruebas rápidas se restaban realizando otras dos técnicas más para identificar los contagios: test PCR (que ya se utilizaban desde el principio de la pandemia) y test serológicos. La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica las ha analizado en un informe.

Mientras que los test rápidos y las PCR buscan físicamente la presencia del virus con muestras biológicas extraídas de las fosas nasales o la garganta del paciente, el test serológico busca detectar los anticuerpos que se hayan generado a partir de la respuesta inmunológica generada con una muestra de sangre.
Para disipar cualquier duda, aquí os dejamos las principales diferencias:
- Test rápidos: Los test rápidos, también conocidos como test rápidos de antígeno, son pruebas de diagnóstico rápido que se realizan a través de una muestra de mucosa y puede identificar la proteína del virus. Además de ser baratos, permite a los profesionales realizarlas en los domicilios de los pacientes sospechosos de padecer COVID-19. Su parte negativa es que no tienen una gran fiabilidad de modo que se complementan con los PCR.
- Test PCR: Conocida como la prueba de reacción en cadena de la poliomerasa (PCR). Está considerado el test más fiable y el prioritario para las autoridades sanitarias españolas porque su fiabilidad es superior al 90%. La prueba detecta la presencia del virus desde el inicio de la infección mediante una muestra extraída de nariz o faringe del paciente. La desventaja, además de ser más caras que los test rápidos, es que se debe realizar en un laboratorio y los resultados tardan en llegar entre 3 y 6 horas.
- Test Serológicos: Son test rápidos y baratos y se realizan mediante una muestra de sangre. Su función es detectar los anticuerpos generados a partir de la respuesta inmunológica generada con una muestra de sangre. Esta prueba no sirve para una fase inicial, ya que no detecta el virus, pero gracias a ella se podrá calcular qué parte de la población ha superado la enfermedad y cuál es susceptible de ser contagiada.