Técnicas de respiración para antes de dormir
Unos simples ejercicios prepararán al organismo para lograr un mejor sueño
Dormir es el modo que tenemos las personas de recargar nuestra batería por las noches. Permite a nuestro organismo reducir su actividad y prepararse para el siguiente día. Aun así, no solamente por irse a la cama y dormir estaremos completamente preparados para las actividades que realicemos, dependerá de la calidad del sueño que hayamos tenido.
Uno de los múltiples factores que afectan a nuestras horas en la cama es la respiración. Gracias a ella nuestro organismo se oxigena. El diafragma es uno de los músculos del cuerpo más importantes en este sentido, pero a la vez uno de los más olvidados. Hay que tener en cuenta que, si éste tiene unos movimientos limitados, la respiración se debilita, la columna vertebral tiende a encorvarse y la musculatura de la espalda se tensa. Por el contrario, si se trabaja se ampliará la capacidad respiratoria, permitiendo una buena entrada de oxígeno y mejorando tanto el funcionamiento del cuerpo como las probabilidades de evitar una enfermedad.

Para conseguir estos beneficios y sumarlos a los del sueño, hay varios ejercicios que se pueden realizar justo antes de irse a la cama. Son estos:
Estirarse y aliviar tensiones: Entrelazando los dedos de las manos, levantamos los brazos hacia el techo poniéndonos de puntillas. La respiración tiene que ser lenta, abriendo el pecho al inspirar y soltando el aire muy despacio. Esta inspiración y expiración debe hacerse al ritmo de los movimientos: bajando los brazos en el momento de soltar el aire y acabando al apoyar las manos en los talones.
Liberar los pulmones: Sentados en una silla, colocaremos las manos en el plexo solar (a la altura del estómago), y cogeremos aire profundamente. Al exhalar hay que hacer presión sobre las costillas mientras inclinamos el cuerpo hacia adelante. Habrá que repetirlo 3 veces yu con ello estamos ayudando a sacar por completo el aire.
Abrir al máximo el diafragma: De rodillas, sentados sobre los talones, nos inclinaremos hacia atrás y colocaremos las manos con la punta de los dedos hacia los pies. Con una respiración honda, llevamos el aire hacia la parte baja de los pulmones y lo soltemos proyectando el pecho hacia adelante.