Derecha triunfante, izquierda desolada, Ayuso estelar, Bildu amenazante
Análisis político de Fernando Ónega sobre el resultado electoral del 28M

ANÁLISIS DE FERNANDO ÓNEGA: La arriesgada y osada reacción de Sánchez
Si hay una imagen que describe lo ocurrido en las elecciones del domingo, esa imagen se vio ante sede del Partido Socialista: frente a la euforia de Génova, desolación en Ferraz. Ni un alma en toda la noche. Se palpaba la derrota. La derrota conducía a la tristeza. La portavoz Pilar Alegría lo calificaba “un mal resultado”. La opinión publicada era esa misma noche, y lo es especialmente esta mañana, de una crueldad que tiene que mortificar a Pedro Sánchez: España gira a la derecha; España castiga al gobierno; Sánchez pierde el plebiscito; Feijoo, serio aspirante a La Moncloa… Estos son, sin duda, los momentos más amargos para el señor Sánchez desde la moción de censura que le llevó a la presidencia del gobierno.
¿Qué ha ocurrido aquí para que la derecha le haya arrebatado tanto poder territorial (seis comunidades autónomas, casi una treintena de capitales de provincia) a la izquierda? Hubo una suma de circunstancias que, a mi juicio, se podrían resumir así:
- La desaparición de Ciudadanos le aportó al PP una riada de votos, especialmente en el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, que engrandecen la figura de Isabel Díaz Ayuso y fortifican a Martínez Almeida.
- No solo pierde respaldo popular el Partido Socialista, sino Frankenstein; es decir, el conjunto de fuerzas de la coalición progresista. Hay lugares, como Madrid, donde Podemos ni siquiera consigue representación.
- Los buenos resultados de la gestión económica no fueron valorados por la mayoría social, que fue cautivada por otros argumentos negativos para la izquierda: los pactos con Bildu, las leyes del ministerio de Igualdad, la imagen de prepotencia…
- El Partido Socialista se equivocó al plantear la campaña en términos nacionales, cuando se trataba de elegir corporaciones locales y parlamentos autónomos. Esa dimensión nacional hizo que no se apreciara la gestión de alcaldes y gobernantes regionales, sino que funcionó el voto de castigo al gobierno de la nación.
- Las medidas sociales sacadas de la chistera por Pedro Sánchez en cada mitin fueron entendidas como actos de oportunismo y mercadeo electoral. No tuvieron la grandeza de ilusionar ni movilizar a sus votantes.
- Se produjo una oleada de simpatía hacia la derecha, y esas oleadas, como las modas, no son controlables desde los gabinetes de estrategia de los partidos.
Ahora se abre ante nosotros un panorama apasionante, que se hace más excitante por la proximidad de las elecciones generales. Todo es una incógnita, empezando por la “duda del millón”: ¿lo de ayer ha sido la primera parte del cambio que podría producirse en diciembre? Nadie lo sabe, pero han cambiado las expectativas. El mayor cambio es que ha vuelto el “efecto Feijoo”, que vuelve a conquistar imagen de ganador. Eso es fundamental para afrontar una campaña electoral.
Ahora mismo su gran desafío es administrar la relación con Vox. Por una parte, no puede regalarle el poder a la izquierda por sus escrúpulos para pactar con el partido de Abascal, que se muestra muy exigente. Pero, por otra, un pacto general con la extrema derecha podría hacerle perder el voto de centro, clave en unas elecciones legislativas. Si Feijoo aprueba esta difícil asignatura, habrá resuelto el problema de la derecha para unos cuantos años.
La izquierda entra en un serio periodo de reflexión. El PSOE tiene que hacer examen de conciencia y analizar en qué se ha equivocado. Pedro Sánchez está obligado a hacer de su presidencia de turno de la Comisión Europea una exhibición de seducción, de poderío y de ese liderazgo internacional que Biden le reconoció. Y a su izquierda, o unidad o crisis, disyuntiva en la que Yolanda Díaz tiene la última y quizá la única palabra.
Y hay un detalle preocupante en el ámbito territorial: la derecha triunfadora en el conjunto de España se sigue quedando en testimonial en Cataluña, País Vasco y Navarra. Anotemos el crecimiento de EHBildu, primera fuerza en Vitoria, segunda fuerza en el conjunto de Euskadi a dos puntos del PNV, tercera fuerza en Navarra… Y anotemos también que una parte del PP (Díaz Ayuso) y Vox han planteado ilegalizar a ese partido. Se avecina un futuro de nuevas tensiones territoriales, con un independentismo que será creciente en el País Vasco.
Todo esto ocurrió el 28 de mayo de 2023. Por eso ha sido un día para la historia.