La arriesgada y osada reacción de Sánchez
Análisis de Fernando Ónega sobre la convocatoria adelantada de elecciones generales

El presidente Sánchez sorprendió a la opinión pública con una reacción absolutamente inesperada: adelanta las elecciones generales al 23 de julio, 23 días después de comenzar la presidencia de turno de la Unión Europea.
En un primer análisis de urgencia, le atribuyo tres características:
- La primera, que es una iniciativa de riesgo, porque estará demasiado reciente el castigo de las elecciones municipales y autonómicas y puede producirse una onda expansiva: si hubo un castigo a Sánchez, no hay por qué perdonarle tan pronto.
- La segunda, que es democráticamente irreprochable, porque le permite presumir de que ha recibido el mensaje popular de este domingo y quiere clarificar el reparto del poder producido.
- Y la tercera, que es de gran osadía, pero busca, sobre todo, un objetivo: que la sociedad vote bajo el impacto de las previsibles alianzas del Partido Popular y Vox. Con ellas en el telar o muy calientes, cree tener hecha la campaña: él es el bastión para frenar la llegada al poder de la extrema derecha. O Sánchez o la extrema derecha. Ese es el mensaje que La Moncloa quiere crear. Y eso es, a mi juicio, la última iniciativa inspirada en el Manual de Resistencia.