La culpa es de los mayores, parece

Si son ciertos los datos que hace públicos la Asociación Española de Banca sobre la atención que las entidades de crédito prestan a las personas mayores, cabe obtener seis conclusiones provisionales:
- La culpa de la desatención es de los mayores, que no saben utilizar la inmensa cantidad de recursos que los bancos ponen a su disposición.
- Esa culpa se agrava, porque además se niegan a aprender nuevas tecnologías, algo que les permite el programa “Expertclick”, cuya existencia yo desconocía, pero cuyo nombre anima, sin duda, a los ancianos a buscarlo apasionadamente. No hay nada más apasionante para ellos (y para mí) que un “Expertclick”.
- A los bancos no se les puede pedir más porque ya ofrecen por lo menos cinco canales de servicio: oficinas móviles, banca telefónica, cajeros, agentes colaboradores y acuerdos con terceros, como Correos.
- Además, forman a su personal en atención a los mayores y son tan intuitivos que les dan prioridad en las llamadas telefónicas (deben tener un detector de edad).
- Se supone que tantos canales y servicios les deben costar una pasta en montaje y mantenimiento, lo cual me sugiere que son pésimos inversores, porque nunca tanto dinero produjo tanto malestar y perjudicó tanto a su reputación.
- La nota de la AEB cuenta cosas, no tiene faltas de ortografía, pero no anuncia ninguna corrección. Tras leerla, la gente del pueblo decimos: “date por fastidiado”. Bueno, decimos otra palabra, pero en un banco puede sonar mal.