Covid, catástrofe social

Sí, ya sé que el desastre ha sido sobre todo humanitario: cuando podamos escribir la palabra “fin” en la crónica de la pandemia, quizá el balance sea de 100.000 muertes. No hay nada que supere a esas desgracias. Pero no han sido las únicas. Ayer, Cáritas y la Fundación Foessa presentaron su informe sobre la pobreza producida por la pandemia y podemos hablar también de una auténtica catástrofe social: 650.000 jóvenes más afectados por la exclusión social; 2,5 millones más de personas empobrecidas; un total de 11 millones de personas que no pueden cubrir sus necesidades; cientos de miles de hogares sin ingresos periódicos; desigualdad creciente; las familias más frágiles, las más castigadas por la crisis; un “shock sin precedentes”, se dijo en la presentación del estudio… Parece el parte de una guerra. Solo hay una excepción que en este diario tenemos que anotar: la exclusión de jóvenes menores de 30 años es tres veces superior a la exclusión de los mayores de 65. Las pensiones, amigos. Son las pensiones, tan criticadas, siempre tan escasas, pero han vuelto a ser, siguen siendo, el salvavidas de este país.