Abajo los órganos consultivos
Artículo de opinión firmado por Fernando Ónega, sobre la futura Ley de Libertad Sexual

El Poder Judicial tiene dudas sobre la constitucionalidad de la futura Ley Integral de la Garantía de la Libertad Sexual. Entre otras muy serias razones, porque anula el derecho básico a la presunción de inocencia. Y lo que hace el ministerio de Igualdad es responder que le importan un pimiento las opiniones de los juristas que firman eso por unanimidad. Y, como les importan un pimiento, porque los vocales del Consejo General (incluidos los progresistas) son unos carcas de mentalidad anticuada, la ministra seguirá con el anteproyecto hasta su aprobación final. Como algo parecido ocurrió con el informe del Consejo de Estado sobre el decreto de los fondos europeos, siempre con la disculpa de que no son vinculantes, he llegado a una conclusión: suprímanse los órganos consultivos del Estado. Son caros, ocupan inmuebles, gastan luz, entretienen a personas de gran talento que serían rentables en la empresa privada, y sus trabajos no sirven para nada. Sobre todo, ante gobernantes de sordera institucional.