Comparaciones deprimentes

Para darse cuenta de lo mínimo que es el salario mínimo, solo hay que mirar la subida que se piensa para este año: unos 15 euros mensuales. Para el gobierno es lo que se puede aumentar. Para la patronal, es un exceso después del año y medio horribilis que hemos pasado. Si sirve de consuelo a los perceptores, que se comparen con el incremento de las pensiones: la que sube 10 euros puede presumir de gran subida. Para desconsuelo de todos, cualquiera de las cantidades no llega para compensar lo que nos está subiendo el recibo de la luz. Basta decir que las pensiones suben lo que el coste de la vida, y la vicepresidenta Ribera anunció el petardazo del 25 por ciento en la factura eléctrica. Las comparaciones no son odiosas; son deprimentes. Por eso no sé qué pensar cuando le oigo al presidente Sánchez que la recuperación justa consiste en subir el salario mínimo y las pensiones. Pero quiero ser comprensivo: menos da una piedra.