Cuatro dudas inquietantes

Ya hay decreto para embridar el precio de la luz. Ya están preparadas para tramitación parlamentaria dos leyes de apoyo. Ya tenemos “plan de choque” para la emergencia energética. Debo decir que me gustó el tono y el contenido de la exposición que hizo la vicepresidenta Teresa Ribera. Y elogio, por supuesto, la intención del gobierno. Pero varias cosas me inquietan. La primera, que las normas sirvan para algo. Veo la evolución del precio del gas sobre el que ya alerté aquí, y lo incluyo en las “condiciones internacionales ante las que un gobierno no puede hacer nada” (palabra de Pedro Sánchez). La crisis es energética, no solo de electricidad. La segunda, la expresión “medidas excepcionales para una situación excepcional” que utilizó la señora Ribera. Esos términos suelen ser el prólogo de nuevas dificultades. La tercera es que hoy el kilovatio se pondrá a 172 euros, e ignoro si hay medidas políticas que puedan combatir esa escalada escalofriante. Y la cuarta, el hachazo a las empresas eléctricas. Las empresas no son algo inhumano. Son la suma de los pequeños ahorros de millones de pequeños inversores que hoy están aterrorizados. Les están matando la gallina; la gallina de los huevos de oro.