Apretarse el cinturón, pero todos

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Ónega, sobre la pensión de los babyboomers
Fogonazos

 

Llegan los “babyboomers”. Cada día que pasa se aproximan más al cobro de su pensión. Un escalofrío recorre la espina dorsal del Sistema Público. Catorce millones de personas –añadidas a las habituales del crecimiento vegetativo– empezarán a cumplir los 65 a partir de 2023. Lo bueno es que no se incorporan de golpe al sistema de pensiones. Lo malo es que terminarán incorporándose. Y lo inquietante es que las cuentas no darán más de sí. El ministro Escrivá está dando vueltas a penalizar la jubilación adelantada y premiar la retrasada, pero eso es una lotería. Y lo último, como publicó ayer 65ymas.com, subir medio punto las cotizaciones por un periodo de diez años. La oposición empresarial va a ser rotunda, porque es un impuesto más. Yo sugiero una idea: ya que se trata de una emergencia, que todo el mundo se sacrifique. Y al decir todo el mundo, me refiero a que las Administraciones Públicas, empezando por el gobierno central, se aprieten el cinturón. Así darían ejemplo. Es muy cómodo cargar todo sobre el empresario, el autónomo y el asalariado, mientras esas administraciones se limitan alegremente a gastar.