El precio de los test

El señor presidente del gobierno anunció ayer en la Cadena SER que va a intervenir los precios de los test de antígenos. No sabemos en qué consistirá esa intervención, pero parece razonable que sea marcando un margen máximo de beneficio. Se agradece la intención y se dice “¡ya era hora!” Ya era hora, porque quien escribe estas líneas pagó los primeros test que compró a 3,50 euros unidad; a los pocos días ese precio se había duplicado y un poco después llegó a los 9 euros. La gente los compró obligada por la multiplicación de casos, los test empezaron a escasear y alguien se ha dicho en la propia farmacia o en algún punto intermedio de la estructura comercial: aprovechemos el momento, que es el propicio para hacer una fortuna. Y alguna fortuna se hizo, mientras las familias solo tenían dos alternativas: o no hacerse el test o pagar el precio disparatado. Coincidían en el tiempo los problemas de suministro y la especulación. Y el bondadoso gobierno, mientras tanto, miraba para otro lado, dejaba que funcionase la ley de la oferta y la demanda en un artículo de máxima necesidad, y se entretenía, incrédulo, en contar los contagios, que superaban sus peores previsiones. Menos mal que despertó.