Las cuentas de las pensiones

Bueno, pues ya están los Presupuestos en el Congreso. Ahora viene la segunda parte, que es negociar apoyos para poder aprobarlos. Pero eso es asunto de políticos. Lo que hoy quiero subrayar es que el presupuesto previsto de pensiones –gasto le llaman– tiene que aumentar en cerca de 8.000 millones de euros, por culpa de la inflación. Ya sé que existe descontento en las asociaciones y lo suscribimos en este diario; pero cuando el coste supera los 171.000 millones de euros anuales, por lo menos hay que reconocer el esfuerzo del Estado. Es la mayor partida de las cuentas públicas. Y hoy quiero hacer un ruego a los analistas: no se recreen tanto en recordar que el déficit acumulado del sistema es de 90.000 millones, que eso es la mitad del gasto de un año y airearlo con tanta obsesión es lo que crea dudas sobre la sostenibilidad del sistema. El sistema no acumula déficit. Lo que se acumula es haber hecho mal las cuentas y los que Escrivá llama “gastos impropios”. Un Estado de Bienestar tiene que asumir los 171.000 millones sin “vender” cada mañana el favor a los pensionistas, como si no hubieran cotizado. Si hay unas cuentas que revisar, no son las de pensiones. Son las de ministerios cuya utilidad se desconoce y aumentan su presupuesto de forma espectacular.