Adiós, Hispanidad

Hoy es la Fiesta Nacional de España. Su origen histórico es que un 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar, se descubrió América. Por ese motivo esta fecha ha sido también el Día de la Hispanidad. Hoy, si me lo permiten, estamos a un paso de que nos dé vergüenza llamar así a esta jornada. Por franquista o lo que sea, ese nombre se borró de las agendas políticamente correctas y últimamente ocurre algo peor: los movimientos indigenistas se alimentaron de la leyenda negra y hemos visto multitud de derribos de estatuas de Colón o de misioneros españoles en países que hablan nuestro mismo idioma y llevan nuestros apellidos. La entrañable “madre patria” de las referencias de siglos se sustituye por la aversión a la obra de España, que en México ya se entiende como genocidio. Por si faltara algo, Estados Unidos celebra hoy el Día de los Pueblos Indígenas, que es una forma de enviar a Iberoamérica un mensaje que muchos tratarán de convertir en antiespañol. ¡Los Estados Unidos, señores! Los auténticos genocidas de los indios de su territorio. ¡Qué injusta es la historia, sobre todo cuando se revisa! ¡Y qué mal lo hicimos nosotros para que dos siglos después de la independencia paguemos tan alto precio!