Una campaña poco útil, quizá inútil

Rumbo a las urnas

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Una campaña poco útil, quizá inútil
Cintillo elecciones generales 23J 2023

 

Decíamos ayer que la campaña electoral que hoy termina “se me hizo demasiado larga. Incluso agotadora. Incluso tediosa”. No retiro ninguno de esos calificativos. Como mucho, los matizo o los explico. Si la campaña se nos hizo muy larga, puede haber sido porque se encadenaron dos, la de municipales y la de generales y no está demostrado que el ser humano tenga tanta capacidad de aguante. Si resultó agotadora es porque es difícil soportar el mismo discurso, las mismas promesas, las mismas descalificaciones del adversario durante tantos días y en todos los telediarios. Y si pareció tediosa, es porque fue capaz de provocar tedio, es decir hastío, es decir, aburrimiento por la falta de propuestas originales para los nuevos problemas del país o de la Humanidad.

Podemos citar algún ejemplo. Pongamos por caso el cambio climático, que es la mayor amenaza para el planeta tierra y, desde luego, para el planeta que dejaremos en herencia a nuestros hijos y nietos. ¿Se hizo algo más que reprochar el negacionismo de Vox? Yo no lo he visto ni lo he escuchado. Se puede citar también la inmigración: ¿hubo algo más que noticias de naufragios y estadísticas de inmigración ilegal? Las propuestas quedaron para los discursos europeístas del señor Sánchez como presidente de turno de la Unión Europea.

Y algo parecido puede decirse de la política agraria, de la política industrial, de la política educativa, del futuro de las pensiones o de la política económica, que sirvió para que los grandes líderes demostraran su capacidad de mentir o de manipular los datos. Incluso los datos enviados a Bruselas o los que sirven para medir la vitalidad de España. El lugar de la exposición de ideas para ganar adhesiones en forma de votos fue ocupado por historias sorprendentes como la polémica del voto por correo, la foto de un viejo narco, la atribución de mentiras en inútil y estéril competición, la invasión de encuestas como mecanismo de propaganda, o la descarada entrada de los medios informativos en la pugna electoral.

En resumen: puede haber sido una campaña electoral perdida, en el sentido que tiene o debe tener una campaña electoral, que es el de servir para que los ciudadanos votemos bien informados y documentados. Eso es lo que define a una clase política responsable y a una sociedad madura que ejerce sus derechos. Si dos semanas de propaganda y gastos inmensos no sirven para ese fin, hay que revisar formas y procedimientos. Sobre todo, si hubiera que repetir las votaciones, algo que en este momento nadie puede descartar.