Inflación y pensiones

Tal como van las cosas, la recuperación económica tendrá una incómoda compañera: la inflación. Hay datos alarmantes de Estados Unidos, que lleva una inflación interanual del 5 por ciento. En Europa la tensión inflacionista no es tan fuerte, pero sí notable, igual que en España. La culpa, según dicen, es del petróleo y los carburantes, y este cronista, como no entiende de economía, lo acepta con toda credibilidad. El problema social es que el aumento de los precios es difícil que sea compensado por una subida de los salarios, porque el 35 por ciento de las empresas están en números rojos y el resto trata de sobreponerse del golpe de la pandemia. Resultado, según la impresión de un analfabeto económico: con precios más altos y salarios iguales –y demos gracias a Dios si son iguales–, la inflación nos hará más pobres. Y dejo abierto un interrogante: qué pasará con las pensiones. Para ellas será un auténtico examen. La inflación decidirá si se puede cumplir el gran compromiso con los pensionistas actuales y futuros que, hablando de inflación, todos sabemos cuál es.