Teresa

Hace unos años se quedó a las puertas del Premio Princesa de Asturias de los Deportes por un voto. Ayer se hizo justicia y se lo dieron a quien tanto lo merece: Teresa Perales, 46 años, madre de un hijo, nadadora paralímpica, porque a los 19 perdió la movilidad por una neuropatía. Teresa ha sido siempre, pero ahora reconocida al máximo nivel, el gran ejemplo de superación. Se propuso dominar su inmovilidad y ganó 26 medallas en los Paralímpicos de verano, otras 22 en los Mundiales de Natación. Así, hasta un total de 88 trofeos. Además, escribió dos libros y hasta se dedicó a la política. Y siempre, con una sonrisa. Emociona estudiar su biografía y ver cómo superó sus dificultades a base de esfuerzo y voluntad. Emociona comprobar cómo le quieren en su tierra, en Zaragoza, que le hizo todos los honores. Y emociona que el jurado de los Princesa de Asturias haya tenido la sensibilidad de fijarse en ella, por encima de astros figurones de otros deportes. Cuando se habla de ídolos deportivos, modelos para la juventud, yo propondría que casos como el de Teresa se estudiasen en los colegios. Estos sí que son de grande y hermosa ejemplaridad.