Muestreo del miedo

El Real Madrid fue golpeado por un brote de covid. Un contagio aislado y solitario, pero explotado políticamente, puso en aprietos a la presidenta Díaz Ayuso. El ministro Garzón no asistió a la jornada de mayores y banca organizada por la OCU porque estaba confinado. Una persona de mi amistad fue retenida en el aeropuerto de Roma porque dio positivo en un test. Famosos presentadores de televisión no aparecen en pantalla por confinamiento. Todas las personas con las que hablo conocen un caso de contagio, con frecuencia en su lugar de trabajo o en su familia… Hago este mínimo muestreo sin ánimo de asustar, pero sí para recordar que algo así empezaba a pasar hace ahora dos años: nos llegaban noticias aisladas, pero cada vez más frecuentes y próximas, de una cosa extraña llamada coronavirus. Hicimos una Navidad de 2019 relajada, pero teníamos el virus debajo de la mesa. El confinamiento no llegó hasta tres meses después. El gobierno no se atreve a amargarnos las Navidades porque entiende que estamos cansados de la larga pandemia. Y tiene razón: estamos muy cansados. Pero yo empiezo a tener miedo de que el virus, en forma de ómicron o lo que sea, vuelva a estar bajo la bandeja del turrón.