No nos hagan eso

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Las trampas de la nueva factura de luz: no es ahorro todo lo que reluce
Fogonazos

Dicen que el precio de la luz ya no bajará. Cuentan que los mercados de futuro se calcula que se llegará a fin de año con los sobresaltos actuales. Si tiene razón el señor Sánchez Galán, quien menos desea una caída del precio es Hacienda, porque es la gran beneficiada de un recibo caro, porque el IVA se aplica al conjunto del importe, y no solo a la energía consumida. Así que una ley de reducción de beneficios “caídos del cielo” es una esperanza, pero limitada. Como para demostrar esa limitación, la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia, Cani Fernández, declaró ayer: “Tenemos que cambiar los hábitos de consumo de la luz”. ¿Y cómo se cambian los hábitos de consumo? Supongo que viviendo más o oscuras o sometiéndonos al horario de consumo barato. Yo solo sé suplicar: no nos hagan eso, señoras y señores que mandan. No nos hagan vivir pendientes de si el niño enciende una bombilla, de si el abuelo ve mucha televisión, de si la niña deja demasiada ropa para lavar, de cuánto consume la nevera, de las horas mejores para planchar. No nos hagan eso, porque la luz era de lo poco que consumíamos sin agobio. No nos hagan eso, porque es hacernos retroceder a los tiempos del racionamiento.