Conspiranoicos o informados

De pronto, nuevos miedos sociales. Una serie de circunstancias hacen que varias alarmas se apoderen de nosotros. Un experimento efectuado en Austria hizo que la sicosis de un posible apagón total se extendiera por toda Europa. La escasez de semiconductores tiene en alerta a industrias tan importantes como las automovilísticas. El inicio de una crisis social en China, más los retrasos provocados por la pandemia, hacen que los medios informativos hablen de un atasco mundial que podría afectar gravemente al comercio de Navidad. El precio de la energía eléctrica obligó a varias factorías metalúrgicas a reducir producción. Hay miedo a restricciones de gas en pleno invierno. Según dicen las cónicas, la gente, contagiada por estas noticias, comenzó a comprar masivamente hornillos y linternas. No sabemos dónde empiezan las actitudes conspiranoicas y los peligros reales. Pero tengo que decir algo: esta es una de las situaciones en que nos debemos fiar de los gobiernos. Primero, porque son quienes tienen información más documentada. Y segundo, porque no creo que ningún gobernante del mundo recomiende tranquilidad si sabe que estamos al borde del caos.