Rumbo a las urnas: ni contigo ni sin ti

2 min
Contenido verificado
Rumbo a las urnas: ni contigo ni sin ti
Cintillo elecciones generales 23J 2023

Rumbo a las urnas: Sánchez intenta la remontada

 

Abrid esta mañana cualquier periódico, de papel o electrónico. En todos encontraréis alguna foto de don Santiago Abascal Conde, solo o en compañía de otros. Don Santiago Abascal Conde, como sabe más de media España, es el líder fundador de un partido político llamado Vox y lo que son las cosas: como si hubiese ganado las elecciones del 28 de mayo, es quien decide cómo se forman los gobiernos autónomos, los parlamentos regionales y más de un centenar de corporaciones municipales. Para disgusto de la España progresista, Santiago Abascal Conde es un hombre que tiene poder real y efectivo. Tanto, que Pedro Sánchez ve alucinaciones y siente que “hemos retrocedido 20 años en 20 días”.

Ignoro por qué se ha producido ese retroceso, si el presidente del Gobierno sigue siendo el señor Sánchez, si el partido gobernante sigue siendo el suyo, si se mantiene la coalición Frankenstein y si el señor Feijóo todavía no pudo poner en marcha la máquina podadora y, por tanto, no se desmontó ni una sola pieza del mecano del sanchismo. Sospecho, por ello, que la visión del señor Sánchez es más una premonición que un certificado. Y temo que al presidente no le preocupan los hechos, sino que le alarma la sonrisa: un Abascal ultra y sonriente es lo peor que le puede pasar a un Gobierno que va por la vida repartiendo credenciales de progresismo y feminismo.

Y no solo preocupan o deben preocupar al Gobierno: también al Partido Popular, que fue el que ganó el 28 de mayo y tiñó de azul el mapa político de España, pero ahora, cuando mira a su derecha por el rabillo del ojo (por supuesto también el derecho), se encuentra en la situación que hace décadas retrataba una famosa copla: “Ni contigo ni sin ti / tienen mis penas remedio. / Contigo, porque me matas / y sin ti porque me muero”. Con Vox, porque la alianza de ambos puede dar poder territorial al PP, pero restarle votos dentro de 27 días. Sin Vox, porque divide más el voto conservador y puede entregar a la izquierda la gobernación.

Ese es el drama de la derecha, ahora que tiene un Feijóo que llegó a Madrid con aire y ansias de reconquista, con imagen de moderación y eficacia y encabezando las encuestas. Bueno, quizá no sea un drama, pero le complica la campaña al expresidente de la Xunta. De ahí que tenga dificultades para marcar criterios para las alianzas. De ahí que la palabra “incertidumbre” sea la más utilizada en las crónicas. De ahí que la propaganda electoral socialista se esfuerce en identificar a Vox y al Partido Popular. Y de ahí que la campaña esté más centrada en ese tipo de argumentos que en discutir, por ejemplo, qué política fiscal necesita este país.