Coherencia y transparencia, por favor

No quiero competir con las buenas noticias que cada día selecciona brillantemente nuestra directora, Ana Bedia, pero ¡cómo reconforta abrir hoy El Periódico de Cataluña y encontrar este titular: “Todas las residencias de Cataluña, libres de brotes de Covid”. Es la cara opuesta de lo sufrido durante la pandemia: aquellas cifras de muertes, hasta llegar a los 20.000; aquella terrible sensación de abandono de los mayores; aquellas escenas que nos horrorizaron de cadáveres olvidados en las habitaciones. Hoy, las residencias son el ejemplo de la normalidad y de la ausencia de contagios. ¿Quién hizo el milagro? Naturalmente, la vacuna. Y la vacuna será, ya lo está siendo, la que nos permita a todos volver a la normalidad. Por eso me duele lo que ocurre con la segunda dosis de AstraZeneca: el gobierno recomienda que se haga con Pfizer y la gente no hace caso y pide AstraZeneca. Pocas veces se ha visto tanta falta de credibilidad oficial. Y por eso me intriga que ahora se dé mucha importancia a cuatro muertes por trombos después de ponerse esa vacuna, cuando hace nada a esos sucesos se les negaba toda importancia estadística. Solo pido dos cosas: transparencia y coherencia. Y faltan las dos.