Cristiano Ronaldo como reclamo

Lo he leído en el diario El Faro de Ceuta: en los colegios de Castillejos solo quedaron niñas en las clases. Todos los niños se fueron a la ciudad española. Fue una auténtica estampida. Y no fue que les dijeran que la frontera estaba abierta, ni eso tan emotivo de que se les abrían las puertas de la emigración en busca de un mundo mejor. Fue que alguien les comunicó que en Ceuta se jugaba un partido de fútbol, entre los jugadores estaba Cristiano Ronaldo y la entrada era libre. Pies, para qué os quiero: no quedó ni un chaval en clase. Sus padres ni se enteraron. Es el detalle que faltaba para entender por qué en la “invasión” había tanto adolescente. Y es, sobre todo, la demostración de a dónde llegó la malvada planificación de la entrada masiva en territorio español. Se buscó a niños, esperando una dura reacción de las fuerzas del orden españolas para que la prensa marroquí pudiera publicar al día siguiente las fotos de la barbarie. Solo con poner la foto de un guardia corriendo detrás de un crío se justificaba esa imagen de crueldad. De hecho, fue lo que hicieron los periódicos marroquíes. No es que la diplomacia de Rabat sea la mejor del mundo. Es la más perversa. Y no solo la diplomacia.