Escrivá y los 75

El ministro Escrivá es, probablemente, uno de los políticos más solventes de este país. Pero también una de las mentes más complicadas para quienes estamos infinitamente por debajo de su altura intelectual. Por eso tenemos –o tiene este cronista– dificultades para entenderle en alguna de sus declaraciones. Por ejemplo, en lo que se refiere a la generación del “baby boom” que ahora anda en edad de jubilación, o qué quiere decir cuando propugna un “cambio cultural” para trabajar más entre los 55 y los 75 años de edad. ¿Está proponiendo retrasar la jubilación a los 75? ¿Está lanzando un globo sonda para ver cómo reaccionan los sindicatos y la oposición? Cuando habla de “trabajar más” entre los años mencionados, se podría pensar que se trata de un sarcasmo, porque si algo injusto hay en la sociedad actual es el drama de los mayores de 55 años para encontrar trabajo si tienen la desgracia de perder el empleo. Y, si está pensando en la jubilación a los 75, es obligado pedirle con todos los respetos que diga claramente. Si hay que abrir un debate, ábrase con todos los datos y transparencia. De lo contrario, habría que aplicarle la canción de Serrat: “niño, deja ya de joder con la pelota”.