Tercera dosis y mayores

Al fin, decisión: habrá vacunación de refuerzo, la que conocemos como tercera dosis, para las personas de más riesgo. En concreto, los enfermos de cáncer y los mayores de las residencias. No puedo hacer otra cosa que aplaudir la decisión. Los mayores de las residencias ya pagaron un altísimo precio para que ahora los supervivientes no tengan prioridad absoluta en la prevención del Covid. Cuando leo, además, que esa tercera dosis es de gran eficacia para evitar los contagios, ese aplauso se convierte en ovación. En busca de la perfección posible únicamente me permito hacer una reflexión: además de las personas más delicadas de salud cuya atención es y debe ser también prioritaria, los mayores de riesgo no son solamente los que están en residencias. Son todos, como se demostró en los índices de mortalidad de los momentos más duros de la pandemia. No lo considere usted, señora ministra de Sanidad, crítica fácil ni oportunismo, que no lo es. Pero, si hay vacunas sobrantes como hay, ¿por qué no se hace un nuevo esfuerzo y se establece una edad para la tercera vacuna? No puedo decir que sea imprescindible, pero sí me parece lo más justo. Y sería, desde luego, un gran paso en la política de prevención.