Un cierto aire de frivolidad

Mañana, sábado, a las 12 de la noche, termina el estado de alarma. Al quedar los gobiernos autonómicos sin cobertura jurídica, se entrega esa garantía a los tribunales. Es decir, se cambia la rapidez en la decisión política por un complejo proceso de cinco o seis trámites: aprobación en Consejo, pase al Tribunal Superior, recurso al Supremo, traslado al fiscal, traslado a las partes y desembarco final en la Sala del Supremo que dictará sentencia. Lo que se podía hacer en unos minutos con la cobertura del estado de alarma, se hará en quince días. ¡Lo que hay que hacer para quitarle al gobierno el tedioso trabajo de gobernar, que tanto quema…! ¡Viva la rapidez para una emergencia sanitaria! Pero esto no es lo más inquietante. Lo más inquietante es que, al terminar el estado de alarma, mucha gente cree que esto ya es Jauja. Miles y miles de personas esperan la noche de mañana para montar la gran jarana. Y la verdad es esta, al menos la verdad que nos predicaron: no habrá inmunidad de grupo hasta que esté vacunado el 70 por ciento de la población. Ahora mismo estamos en el 12 por ciento. Lo siento mucho, pero percibo más ansias de jolgorio que de evitar contagios. Y, por parte de las autoridades, un poco de frivolidad.