Correos, altamente explosivo

Rumbo a las urnas

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Voto por Correo

Un último acontecimiento al borde del ecuador de la campaña electoral demuestra hasta qué punto el clima político está “embarrado”, como ahora se dice. Ocurrió que el candidato del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, hizo una llamada de atención sobre la eficacia administrativa del sistema de voto por correo y se le replicó con una manifiesta exageración: según bastantes líderes de la izquierda, que parecían obedecer a una instrucción de campaña, el señor Feijóo habla así por su talante ultra y trumpista, que quiere poner en peligro la credibilidad del sistema democrático, naturalmente para destruirlo.

La discusión, como se ve, tiene mucho de artificial y obedece a la estrategia de identificar al Partido Popular con la extrema derecha en días cruciales para decidir la intención de voto. Este cronista no descarta que Feijóo haya sido poco oportuno en su demanda, pero no lo creo: en el momento en que habló del voto por correo, lo habían solicitado 2,5 millones de personas, habían obtenido primera respuesta 1,2 millones y no llegaban al millón las que efectivamente habían votado. Entre las primeras reacciones figuran las de los sindicatos de Correos, que vienen denunciando la falta de medios técnicos y humanos, aunque ahora la ideología manda y se alinean también contra el PP. La dirección de la empresa pública ha contratado a unos 20.000 carteros temporales, pero es tal la demanda del servicio por poner las elecciones en día vacacional, que nadie puede descartar un desbordamiento y, por tanto, que haya gente que se quede sin votar.

Si ese número de “excluidos” fuese pequeño, no pasaría nada. Si fuese considerable, tendríamos un problema: se dejaría un terreno abonado para que cualquier irresponsable intentase quitar legitimidad al sistema electoral y al presidente Sánchez por su “perversión” de convocar elecciones con los españoles de vacaciones. Ya hemos escuchado a oradores y oradoras, y precisamente del Partido Popular, que arremeten contra Sánchez atribuyéndole la intención totalitaria de impedir que acudamos a votar.

Estamos, por tanto, ante un asunto potencialmente muy peligroso. A título personal, este cronista cree que todo funcionará correctamente. La dirección de Correos, por muy sanchista que sea su presidente, es ante todo profesional. Los trabajadores de la empresa han demostrado durante años su responsabilidad. Los contratados temporales tienen una misión muy clara y conocida. Y el desafío es suficiente para que todo el mundo “se ponga las pilas”. Y “ponerse las pilas” incluye también la provocación política. Provóquese con ideas y propuestas, no poniendo bombas de racimo en los cimientos del sistema.