Diez años de libertad

Hoy hace diez años que ETA comunicaba en un vídeo de encapuchados que dejaba de matar. Atrás quedaba una historia trágica y sin sentido de grandes matanzas, de secuestros crueles, de asesinatos desalmados; la historia de una sinrazón que duró tanto tiempo porque contaba con apoyo social y tenía apoyo social porque la banda estaba montada sobre la gran mentira de que luchaba contra la dictadura. La ciudadanía se dio cuenta de esa falsedad cuando vio que los mayores atentados fueron cometidos en plena democracia. No era una banda antifranquista. Era una banda separatista contra que a punto estuvo de destruir la libertad naciente. Su desaparición por victoria del Estado de Derecho supuso la auténtica libertad el el retorno de la convivencia al País Vasco. Miles de personas empezaron a vivir sin miedo al tiro en la nuca. Ahora hay otra batalla, la de ganar el relato. En eso andan los Otegi para presentar a ETA como una organización simplemente violenta, no terrorista, cuyos responsables están dolidos por el daño causado, pero no condenan ni piden perdón. Vascos demócratas, jóvenes que no habéis vivido aquello: no les creáis ni una palabra.