Hombres de identidad tradicional

Acabo de saber que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, organiza cursos para reeducar al hombre de “identidad masculina tradicional”. Eso dice el titular de la información, que a este cronista le inspira dos consideraciones. La primera es sobre la extraordinaria inquietud de la señora Colau por la educación de los varones. He visto varias iniciativas suyas en ese sentido y me parece que esa le preocupa tanto como el propio ayuntamiento. Espero que obtenga los mismos éxitos de gestión. Si algún día los barceloneses tuvieran la desgracia de que Colau tuviera que dejar la alcaldía, propondré que la nombren educadora de hombres tradicionales. Y la segunda, perdónenme, es estrictamente personal, pero me quita el sueño tanto como a Pedro Sánchez se lo quitaba gobernar con Podemos. ¿Seré yo un hombre tradicional? ¿Debo hacerme una analítica para saberlo? Si da positivo, ¿tendré una segunda oportunidad? ¿Deberé empadronarme en Barcelona para asistir a esos cursos? Y, como creo entender por dónde va la alcaldesa, una última pregunta: si se refiere a machistas y maltratadores, ¿por qué no los llama por su nombre? ¿Por qué hay que convertir en presunto delincuente a todo hombre de “identidad tradicional”?