El "otro" interés de la cumbre

Mientras los contagios de covid alcanzaban la velocidad de la luz (de la subida de la luz, quiero decir) el gobierno se lo tomó con calma y convocó la Conferencia de Presidentes para esta tarde. No lo anotéis como desinterés: seguramente quería saber cómo evolucionaba la sexta ola, tener todos los datos y a partir de ellos proponer sabias soluciones a las autonomías. Hubiera sido mejor reunirse antes, al menos para que las familias pudieran programar sus reuniones familiares; pero le quitaba suspense a la Navidad. Haciendo hoy esta cumbre tiene asegurada la atención ciudadana para el momento en que el propio presidente o su portavoz comuniquen al mundo lo que decidieron hacer. Vuelve la cogobernanza y detrás de ella volverá a aparecer, seguro, el esperanzador horizonte de la “nueva normalidad”, que deberá ser “novísima normalidad”. El cronista se sienta a esperar, aunque lo más interesante será saber si Cataluña consigue que las restricciones, incluido el toque de queda, se aplica en toda España o solo en esa comunidad. El presidente Aragonés no quiere estar solo, aunque habría que establecer un matiz: no quiere estar solo en este asunto. En los demás está encantado en su soledad y solo quiere compartir relación –le llaman bilateral—con el gobierno de la nación. Pero ¡a ver quién se atreve a decírselo! Pedro Sánchez creo que no.