Rumbo a las urnas: hay partido

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Rumbo a las urnas: hay partido
Cintillo elecciones generales 23J 2023

 

Hasta ahora, lo que hemos visto de la campaña electoral han sido tres cosas: unas encuestas cuyo acierto es desconocido; unos acuerdos del PP y Vox, presentados por la izquierda como un retroceso de veinte años en libertades y derechos sociales, y una batalla por la imagen de los grandes líderes, reñida en platós de televisión. Como las encuestas son algo parecido a la costumbre de los brujos y los pactos de le derecha todavía necesitan tiempo por completarse y poder analizar sus consecuencias reales, hoy me quedo con el combate de imagen entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, con un resultado provisional sorprendente: Feijóo no es tan fácil de derrotar como piensan los estrategas de La Moncloa.

Si el “parlamento” de las primeras escaramuzas ha sido el plató de El Hormiguero (Antena 3), ¿qué hemos visto? Un día, al presidente Sánchez que concedió las entrevistas que había rechazado en cinco años de mandato y que se asomó a las pantallas convencido de que con su labia fácil y atrevida iba a convencer a millones de electores y humillar a su adeversario. Preparó bien su discurso, cargado de éxitos económicos, balance triunfalista de la evolución del independentismo catalán y aire de mártir para presentarse como víctima de los medios informativos, todos ellos manejados o dominados por la perversa derecha capitalista. Ha sido un ejercicio de victimismo y de triunfalismo sin autocrítica, cuya eficacia por el momento desconocemos.

En la otra esquina del ring, un Alberto Núñez Feijóo cuyo objetivo principal era darse a conocer y justificar su fama de hombre tolerante, poco radical, claro en sus ideas y eficaz como gestor. Factor a su favor, esa fama. Factor en contra, la propaganda contra sus pactos, imprescindibles para llegar al poder, sus errores iniciales en la calificación de la situación económica y un punto por debajo de Sánchez en la telegenia. Pero lo que dijo la audiencia, aunque sea parcial, es que hay ganas o necesidad social de cambio político. Las demostró en el plató a recibir a Feijoo como “presidente, presidente”, algo que tiene que haber dolido en La Moncloa. Lo siguió demostrado en los aplausos, con decibelios ganados por Feijóo, y lo terminó de demostrar en el número y el porcentaje de espectadores: se produjo el sorpasso, y el líder conservador suscita más interés que el socialista. Fueron los “signos externos” de una primera victoria.

Eso no indica ni pronostica nada del resultado de las urnas. Falta la gran prueba del cara a cara del próxima día 10 y desconocemos si las entrevistas de Pablo Motos y otros periodistas como Carlos Alsina habrán hecho disminuir el número de indecisos, que son los que al final deciden las elecciones. Peo, a falta de 21 días de campaña, la conclusión de la jornada es la misma de algunas cónicas deportivas: hay partido.