La incógnita Feijóo

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La incógnita Feijóo
Cintillo elecciones generales 23J 2023

 

Lo último de la campaña electoral lo habéis visto todos esta pasada noche: el debate a tres en Radiotelevisión Española. Primera impresión: sigue habiendo ganas de conocer qué ofrecen los partidos políticos, porque ese debate tuvo más de cuatro millones de espectadores, un 34,6 por ciento, y la tertulia posterior de análisis, un 23,1 por ciento. TVE (Primera Cadena y Canal 24 Horas) no conocía esos datos desde la transmisión de un partido de la Selección Española de Fútbol. 

La segunda impresión es una gran duda: ¿acertó el señor Núñez Feijóo con su decisión de no participar? No lo sabemos, ni quizá lo sepamos nunca, salvo que el domingo el Partido Popular sufra una pérdida de votos que desmienta el optimismo de las encuestas privadas publicadas anteriormente. Y aquí abro un paréntesis: no tiene ningún sentido que hoy no se puedan publicar encuestas por miedo a que influyan en la intención de voto y, en cambio, algunos líderes tengan el privilegio de tratar de convencer al electorado, en detrimento de otros a los que se niega esa ventaja.

Tercera impresión, sobre los personajes participantes. Correcto el presidente Sánchez, que supo mantenerse en una posición centrista entre Yolanda Díaz y Santiago Abascal. Era el papel que le correspondía y lo aprovechó. Bien la señora Díaz, que estuvo ágil e inteligente en poner a Abascal ante su propio espejo y sus contradicciones, con mejor dominio de los datos y mejor venta de sus resultados. Para muchos analistas, entre ellos, el que escribe esta crónica, fue la ganadora del debate. Y flojo el señor Abascal, que no acudió bien documentado y no supo vestir el personaje mártir que quiso representar.

Y la incógnita, ya digo, la del señor Fejóo. Su ausencia les permitió a los presentantes de la izquierda atribuir su representación a Abascal, de acuerdo con la línea argumental que venían predicando en los mítines. Con ello cumplieron el objetivo que, según nuestra teoría, estuvo en la intención de adelantar las elecciones: transmitir a sociedad la idea de que PP y Vox son la misma cosa, representan un salto al pasado, y PSOE y Sumar (coalición anunciada) suponen la salvación de la democracia frente a los ultras que crecen en la Unión Europea y hay que frenarlos en España. Quien lea los periódicos de hoy encontrará que esa tesis tiene un importante eco en importantes analistas de la zona progresista de la opinión publicada. 

Y así llegamos al último día de campaña. Y déjenme decirlo: se me hizo demasiado larga. Incluso agotadora. Incluso tediosa.